Muñeca.

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sábado, 11 de junio de 2011

La caravana por la paz.










El jueves 16 de diciembre de 2010 Marisela Escobedo fue asesinada cuando se mantenía en protesta por la absolución del asesino de su hija Rubí Marisol Freyre Escobedo en el Jardín Hidalgo frente al Palacio de Gobierno en la capital de Chihuahua. Las posibilidades de haber evitado su muerte pasan por la idea de que podría estar viva si la sociedad en su conjunto se hubiera preocupado más.

En este sentido fue la reflexión de Julián LeBarón en el acto para recordarla y escuchar a las familias de otras tantas víctimas cuyas muertes violentas no deberían pasar desapercibidas en el paisaje de la normalidad. Ni las desapariciones forzadas ni los asesinatos y otras violaciones a derechos humanos tienen porque volverse invisibles de tan comunes.

Gabino Gómez y Lucha Castro conducen una camioneta con remolque de la que cuelga una campaña grabada con la frase “Justicia, ni una muerta más”. Gabino, antes de unirse a la Caravana para exigir justicia para su amiga Marisela, asistía todos los días jueves y los 16 a clocar junto con otros una placa justo donde ella cayó asesinada, al pie de la columna izquierda del Palacio de Gobernación. Esta siempre era arrancada.

El propósito del acto era utilizar este recurso de protesta para exigir al estado justicia colocando esta vez una placa metálica. Javier Sicilia en esta ocasión señaló que si volvían a quitarla “solo comprobaríamos que la autoridades son culpables”.

La placa fue colocada y la plaza se silenció en respeto de un minuto y en seguída la gente comenzó a colocar veladoras para rememorar a esta luchadora cuya perdida aún duele fuertemente a Chihuahua.

Gabino se muestra limitadamente feliz, porque esta luchando por ella pero sin ella. Recuerda que horas antes de que la asesinaran, habían acordado que pasarían navidad juntos allí.

La Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad avanzó rumbo a ciudad Juárez, y ahí quedó esa placa para recordar, pero con la expectativa de que el gobernador se atreviera a ir en contra de las decisiones del pueblo.

La salida hacia Juárez fue enseguida y cerca de las 7 de la noche arribó al kilómetro 20 de la autopista panamericana donde el puente a lado del monumento se convirtió en una fiesta de historias nada sencilla, nada normales que junto con otros integrantes de la Caravana demostraron que la solidaridad trae consigo consuelo y fuerzas para lucha por la justicia.

Ahí, el contingente que suma ya 17 camiones y una treintena de coche se encontró con un puente repleto de familiares y de grupos muy variados, entre ellos Luz María Dávila, quién perdió a dos hijos en la masacre perpreteda contra jóvenes en una fiesta en villas del salvarcar. Más adelante se realizó un evento en aquella colonia y mañana se trabajará en las mesas de discusión sobre el Pacto Nacional que se firmará a las 7 de la noche en el monumento a Benito Juárez.














































































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